Laguna de Gallocanta

La Laguna de Gallocanta disfruta de un doble reconocimiento conservacionista, estando considerado como Humedal de Importancia Internacional y Reserva Natural. Pero es por encima de todo el mayor humedal salino de la Península Ibérica y el mejor conservado de la Europa Occidental. Sin duda, uno de los elementos vivos más distintivos de la laguna son las aves, muy especialmente los llamativos bandos de grullas que año tras año recalan en estas tierras durante el trascurso de sus viajes migratorios

Decenas de miles de grullas en vuelo durante un atardecer mágico forman un espectáculo natural único en el mundo que sólo podemos encontrar en la Laguna de Gallocanta. Su cuenca se sitúa en la Cordillera Ibérica a 1.000 metros de altitud, y en un complejo lagunar endorreico, es decir, que sus aguas no tienen salida hacia el mar. Ocupa más de 54.000 hectáreas y está limitado por un conjunto de formaciones montañosas que regulan su régimen hidrológico y que forman el conjunto del LIC Montes de la Cuenca de Gallocanta. Este complejo esta formado por diferentes lagunas, lagunazos y zonas húmedas en general, de las que destaca la de Gallocanta, catalogada como Reserva Natural Dirigida por el Gobierno de Aragón y Humedal de Importancia Internacional según el convenio RAMSAR, además de formar parte de la Red Natura 2000 por su catalogación como zona ZEPA y LIC

La laguna se formó a partir de un proceso de karstificación, que consiste en la disolución del sustrato calizo hasta formar las diferentes cubetas que hoy albergan la Laguna de Gallocanta, así como otras del entorno. El nivel alcanzado por la lámina de agua varía mucho de unos años a otros y también durante las diferentes estaciones. En épocas lluviosas ha llegado a alcanzar profundidades de unos 2 metros, ocupando la lámina de agua una extensión de 8 kilómetros de largo por 2,7 de ancho. Estacionalmente también sufre grandes variaciones llegando a secarse completamente en verano.

Llama la atención es el carácter salino de sus aguas, llegando a tener concentraciones de sal muy superiores a las del agua marina. La explicación de este fenómeno está en los materiales que forman su sustrato. Se trata de calizas, areniscas y yesos que al disolverse aportan sal al agua. Cuando la laguna se seca por evaporación, la sal permanece formando una costra en el suelo.

Para hacer una visita a la Laguna de Gallocanta lo ideal es visitar primero el Centro de Interpretación situado entre Bello y Tornos, y recorrer el sendero circular de la laguna de Gallocanta y los lagunazos. Una buena opción para conocer la laguna  es asistir a alguna de las dos ediciones del Festival de las Grullas que se celebran en noviembre y febrero.

UN PARAISO PARA LAS AVES

Sin duda, por lo que la Laguna de Gallocanta es más conocida es por albergar infinidad de aves tanto residentes como durante los diferentes pasos migratorios. Se han citado en este entorno mas de 250 especies de aves diferentes y en un recorrido por el sendero circular de la laguna que une todos los observatorios del entorno podremos apreciar numerosas aves acuáticas, limnícolas, rapaces muy vistosas como los aguiluchos lagunero, cenizo y pálido, también aves de ambiente estepario con concentraciones importantes de avutarda y, por supuesto, espectaculares concentraciones de grullas entre los meses de octubre y marzo, ya que que más del 90 por ciento de la población de grullas de Europa occidental utiliza Gallocanta, bien como descanso en sus migraciones o bien para pasar el invierno. Además, en el entorno de la laguna existe una red de hides fotográficos que pueden alquilarse para pasar un día cerca de las aves y fotografiarlas muy de cerca.

LA FLORA DE GALLOCANTA

Precisamente estos continuos cambios en los niveles de agua, grado de salinidad, etc. hacen que en el entorno de la laguna se desarrollen especies vegetales de alto valor ecológico e interés científico. En las zonas de entrada de agua dulce, donde la salinidad es menor, crecen pastizales y carrizales propios de zonas inundadas y pantanosas. En las orillas salinas, cercanas a la lamina de agua, se desarrollan especies adaptadas a estos medios como la salicornia, que forma los tapices de color rojo que se aprecian bordeando la laguna. Inmediatamente después, conforme nos alejamos del perímetro lagunar, encontramos los prados húmedos que albergan diferentes tipos de plantas, algunas poco vistosas pero muy importantes por estar dentro del catálogo de especies amenazadas como la puccinellia, el lytrium o la scorzonera. Más vistosa es la Orquidea Orchis palustris, propia de ambientes húmedos y pantanosos.

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